Diócesis de Cd. Altamirano
Comisión de formación permanente de Laicos
Subsidio para la formación

Junio 2008

Tema 6: Iglesia, Templo Casa de Dios

- Bienvenida a los miembros del sector
- Signo: En un lugar visible se coloca una foto de un bautizo con un letrero que diga: por nuestro bautismo somos templos del Espíritu Santo.
- Canto inicial: A edificar la Iglesia
- Oración inicial:
Señor queremos ser templos vivos, casas dignas donde tú habites, ilumínanos con tu Espíritu para edificar tu Iglesia santa. Padre nuestro...
- Nexo: En el subsidio anterior veíamos que somos un pueblo que está en camino en medio de dificultades, ahora veremos que este pueblo somos los cristianos que con nuestro compromiso construimos la Iglesia, la cual es templo, es casa de Dios.
- Objetivo: Los bautizados de la Diócesis de Ciudad Altamirano, por sectores, reflexionamos nuestra realidad de ser Iglesia, de ser templos y casas de Dios, para construir comunidad viva de fe.

“No nos quedemos fuera
de la iglesia, templo, casa
de Dios que se edifica
con la participación”

Esta construcción edificada por Dios sobre el cimiento de los Apóstoles en la primera carta a Timoteo se le llama casa de Dios:
“Te escribo esto aunque espero visitarte pronto; y si me retrazo, para que sepas como comportarte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios vivo, columna y base de la verdad” (1Tim 3,14-15).
Y en la primera carta de Pedro se nos dice:
“también ustedes, como piedras vivas, entran en la construcción de un templo espiritual y forman un sacerdocio santo …”.

Con nuestra participación activa construimos la casa de Dios, su templo santo ¿qué tan unidos nos mantenemos en la edificación de la Iglesia?

Con la fidelidad a las enseñanzas de los apóstoles favorecemos la unidad y evitamos las divisiones ¿qué hacemos para que los demás se acerquen a escuchar la palabra de Dios y a construir la comunidad?

En la Constitución dogmática sobre la Iglesia en el número 6 se nos presentan algunas imágenes de la Iglesia:
“A veces también la Iglesia es designada como edificación de Dios (cf. 1Cor 3,9). El mismo Señor se comparó a la piedra que rechazaron los constructores, pero que fue puesta como piedra angular (Mt 21,42; Hech 4,11; 1 Pe 2,7; Sal 177,22). Sobre este fundamento los Apóstoles levantan la Iglesia (cf. 1Cor 3,11) y de él recibe ésta firmeza y cohesión. Esta edificación recibe diversos nombres: casa de Dios (1Tim 3,15), en que habita su familia, habitación de Dios en el Espíritu (Ef 2,19-22), tienda de Dios entre los hombres (Ap 21,3) y, sobre todo, templo santo, que los Santos Padres celebran como representado en los templos de piedra, y en la liturgia, no sin razón, la compara a la ciudad santa, la nueva Jerusalén. Efectivamente, en este mundo servimos, cual piedras vivas para edificarla (1Pe 2,5). San Juan, en la renovación del mundo contempla esta ciudad bajando del cielo, del lado de Dios ataviada como esposa engalana para su esposo (Ap 21,1ss)”.